viernes, 13 de mayo de 2011

Fue como si me arrojaran un balde de agua fría, la piel se encrespó y mis ojos se desorbitaron en ese momento.

Quizá el alcohol sería una gran ayuda para mi desconsuelo. En esa confesión sin necesidad de hacer más de una pregunta, muchas respuestas fueron saliendo a la luz.
A pesar de todo, ni el licor fueron necesarios en ese momento. Bastó con verte, con oírte y con mirarte partir.

La explicación de todo, aun recuerdo esos momentos junto a él, cada palabra dicha y cada gesto realizado. Cada mirada dada, cada promesa realizada. Palabras, gestos y ademanes que el tiempo me irá ayudando a borrar todo lo guardado, pero no podrá eliminar lo que en mi papelera de reciclaje he almacenado.

No lo entiendo, no lo comprendo, no lo acepto. 



lunes, 21 de marzo de 2011

Sin explicación

Durante toda mi niñez y adolescencia estuviste bien plantado en mis pensamientos y en mi corazón.

Tu forma de ser me atraía, tu timidez me encantaba a pesar de que esa lentitud nunca me gustó. Tanto así que el tiempo fue pasando y sin querer a tu cariño me fui rehusando.

La noche pasada soñé contigo, no sé si fue bueno o malo, fue lo que una vez planeamos tener y jamás lo tuvimos, ese encuentro esperado nunca antes realizado.

Son más de dos años los que no te veía, estando tan cerca el uno al otro y sin saber noticia alguna.

Luego de muchas horas recordando tantos intentos perdidos, decidí olvidarte, evitarte en mis pensamientos, tratando de eliminar esos sentimientos que creí haber enterrado, sin embargo al verte  nuevamente, todo fue floreciendo.

Dando por entendido que jamás murieron. Todo sigue en aumento.Pero la triste realidad es que tú y yo jamás podremos estar.



martes, 22 de febrero de 2011

Noche de muchas copas

No fue un americano, ni un argentino, y mucho menos un brasileño. Fue un simple ser que me dominó, se apoderó de mi autoridad y me besó.

Con mas de dos meses fuera de mi ciudad natal, en un lugar ostentoso y de clima gélido, compartiendo distintas culturas, idiomas y experiencias que poco a poco la vida me ha ido enseñando. Un gran intercambio estudiantil, de lenguas distintas que al final suelen ser compartidas de manera exitosa.

Maquillaje listo, perfume selecto y ropa fina para aquel miércoles de fiesta. Sólo recuerdo que todo pasó tan de prisa, en una noche planeada para pasarla bien entre amigos, divertirse era el fin.

Adelantando la diversión en un bus verde, planificando a donde iríamos después de la siguiente parada, ya muchos habían pensado ir a bailar a un conocido club, por mi parte, no lo quise de esa manera, la juerga recién empezaba y mi estadía en ella no era muy segura, aún sigo siendo menor de edad en este país.

Los minutos se hicieron tan cortos, el alcohol ya había invadido parte de mi cuerpo y debía continuar con la celebración, no aguantaba las ganas de bajarme del bus y entrar al concurrido Club, la música me invitaba a huír del colectivo y decidí arriesgarme. De todas formas este ya me había dejado.




Después de unos cuantos minutos logré entrar, unas cuantas copas demás  y música electrónica hicieron que bailara como si jamás lo hubiera hecho, la melodía era cada vez más fuerte y acompañé esa tocada junto a una amiga brasilera la cual me hacía repetitivo cada minuto el siguiente mensaje:  Necesitamos chicos para divertirnos. Por mi parte, tras los fallidos intentos de ubicar a un amigo, le dije que era la noche perfecta para disfrutar de nuestra soltería.


Miles de fotografias, los flashes, las luces y el alcohol ponían el ambiente un poco más burbujeante . Veía como muchos de los chicos guapos perdían el control al lado de sexys chicas, de pronto me hicieron recordar aquel momento donde descubrí el significado de la sensualidad pura vivida junto al "gringo atrasador".

Solo basta con aceptarle el trago a un chico proveniente de cualquier país para que quieran meterte en su cama. Ese no fue mi caso, me rehusé aceptar trago alguno, de todas formas el alcohol acumulado en mí fue suficiente por esa larga y excitante noche.

Después de unas largas horas, recordé nuevamente lo que pasó, sigo aún cuestionándome tu llegada, no sé ni siquiera con que canción apareciste o qué me dijsite ya han pasado varias semanas y se me hace cada día más difícil recordarlo. 

Tú, un muchacho alto, de cabello ondulado, ojos semi rasgados de color muy claro, sonrisa perfecta y de cuerpo delgado.  

Bailas conmigo? Fue lo poco que puedo recordar. Bueno! Atiné a decirle, nuevamente rompiendo la promesa hecha a mi misma de que sería una noche de soltera.









De dónde era? Qué estudiaba? Y un: Qué guapa eres! Fueron las suficientes palabras para ese corto momento de conocimiento mutuo. Una caricia, un beso en el cuello, y mucho más se presenciaron en esa noche de luna llena. Lejos de mis amigos, lejos de sus amigos. Pasaron cosas .... Y qué cosas!


No pensaba pasar la noche junto a él, fue una larga trayectoria de rutas que poco a poco se fueron descubriendo.

Un beso de despedida. Un posible encuentro en la ciudad natal, no sé si llegue a pasar. 

Quizá un gran detalle fue no mencionar nuestros nombres. De todas maneras, no pretendo buscarte, no pretendes encontrarme. Sé que pasó contigo, sabes que pasó conmigo, en esa noche loca, acompañada de muchas copas.