sábado, 28 de agosto de 2010

Llámalo como quieras

Nos llaman “fáciles” por aceptar la invitación de un chico al que no conocemos.
Nos nombran como “lentejas” por dejar pasar el tiempo conociéndolo, es decir, saliendo con él.

Los declaramos “pendejos” por seducir a muchas chicas a la misma vez.
Le decimos “tortugas” por no dar el primer ni último paso, por ser tímidos y poco arriesgados.


Las chicas odiamos al hombre que está atrás nuestro, ese ser que no nos deja ni respirar y por así llamarlo: el que “nos acosa”.
Muchas de nosotras le damos señales con comentarios
y acciones.
Otras simplemente prefieren ser honestas y decírselos antes de que el chico de el primer paso.
Y quedan las tímidas, quienes no sintiendo lo mismo que el chico, en lugar de hablar, dejan que el chico continué, cuando ellas saben que el sentimiento no es mutuo.
Sin embargo, toda causa tiene efecto y a la gran mayoría de mujeres les sucede lo siguiente:

“El efecto rebote”
Una vez que este nos deja, nos hace falta. Comenzamos a extrañar sus detalles, sus llamadas y cuando nos decían esas bonitas palabras. Un gran cantidad de chicas, aunque ya es tarde, se dan cuenta que esa persona les ha comenzado a gustar buscando la manera de tenerlo presente nuevamente junto a ellas, mientras que las demás, fieles y seguras a nuestros sentimientos no nos dejamos influenciar por la añoranza de tenerlos cerca.

Descifrar el pensamiento de los chicos no es nada complejo, tampoco es fácil de descifrar. Ambiguo para explicar con certeza. Cuestiones, dudas y respuestas son las que nos aferran a su querer y a su sentir.
¿Qué es lo que en realidad quieren? ¿A quién quieren? Y ¿Por qué la quieren?

Muchos de los chicos, disfrutan su juventud, soltería y buena vida para pasarla de maravilla al lado de un numeral de chicas a las que conocen “diez largos minutos”, una idea arriesgada y peligrosa muchas veces, no se conoce a la persona y con el peligro que se encuentra en la calle, confiar en alguien ya no es tan sencillo. Este caso también sucede con las chicas. No tiene nada de malo conocer chicos, pero confiar en ellos, toma su tiempo.

Las mujeres antes solían ser más rectadas con sus cosas y su persona, ahora dejándonos influenciar por los cambios de la sociedad, somos un poco más osadas y si tenemos que arriesgarnos, lo hacemos, al final de los errores aprenderemos. Quizá antes acercarse a una chica era un trabajo tedioso y costoso de lograr para los chicos. Ahora ya no deben preocuparse mucho, un 70% de chicas son las que dan el primer paso, mientras que el 30% restante aún solemos esperar a que llegué el susodicho “Príncipe Azul” a tocarnos algún día la puerta del corazón.
¿Existe o es solo una ideología creada por el cuento de Charles Perrault: “La cenicienta” o como el de los Hermanos Grimm “Blancanieves”? Historias en donde siempre hay un antagonista, un héroe y una “doncella” a esperas de su otra mitad.

Pero para aquellos solteros y solteras, no se preocupes, la persona indicada ya nació, solo que no es la hora ni el momento. Pero jamás se aferren al amor, porque desprenderse de este no es fácil. Prefieran no hacerlo. Gocen, disfruten y conozcan.

Y recuerden:
Mientras no llegue la/el indicado/a, diviértanse con el el/la equivocado/a …. Pero piensen con la cabeza fría sin traer consecuencias posteriores. La vida es una sola y hay que vivirla como cada uno se la merece y de la mejor forma, la cual elegimos tener y vivir. Ver el lado positivo de las cosas nos hace grandes y mejores personas. Ver el lado malo solo te hará mediocre.