jueves, 19 de agosto de 2010

Hoy ya no estás aquí

Un año anterior te vi, un año como hoy te conocí.
Que dulce fue nuestro encuentro, que triste son ahora los recuerdos.

Darme parte de tu tiempo para conocerte, darte parte de mi tiempo para conocerme es lo que en un principio pensé. Ya han pasado varios meses y tu ausencia se ha hecho presente a cada instante y en cada rincón de esta sala que dejasté. Sin embargo, no más te anunciaste, no más llamaste, no más me recordaste.

¿Será tu forma de ser la que me conquistó? Solo sé que tienes ese poder de atracción. Hablar contigo me gustó, saber de ti, me encantó.

Risas, suspiros y bromas solían haber en nuestras conversaciones. “Me gustó hablar contigo”, dijiste tan tiernamente. Mi timidez solo atinó a agradecerte, puesto que las palabras no sólo se evaporaron en ese largo instante, sino que se opacaron, se borraron. Quizá sea tarde para confesartelo, pero a mí también me gustó hacerlo.

Hace días lo dije: Una nueva historia acaba de empezar, con sucesos por contar y con un final al cual no quiero llegar. Sin embargo tu interés se fue como el viento, como el polvo, como rápido vino, rápido se fue y hoy ya no estás aquí para mí.

Así como algo hermoso sucede, algo triste acontece. Como puede cambiar el destino en un par semanas. De saber en demasía de ti, a pasar a no saber más nada de ese ser que tanto me ilusionó. Tendría que existir una explicación, una justificación, pues sentía que lo que se aproximaba no era nada favorable para mi corazón.

Una noticia nueva, una ilusión deshecha. Esto me estaba afligiendo, un día fue un sí, ahora ya es un no. Pensar en mí, pensar en ti, en lo que fuimos, en lo que somos y en lo que pudimos ser tú y yo.
Tus abrazos los ha ido consumiendo el tiempo. Besos que no se dieron, caricias que se perdieron y palabras que nunca se dijeron.

En cada momento y en cada instante hay una ilusión, una lección.
Porque saber de ti si no quiero recordarte y porque recordarte si ya no quiero pensarte. Prefiero retirarme sin un saludo, sin un adiós. En tus manos esperé tantas cosas, sin embargo en ellas solo encontré una triste canción.
Ayer pudo ser él, hoy ya no lo es. Por un momento me confundiste, me interrumpiste y hasta me quisiste. Ahora todo ha pasado, todo se ha olvidado. Tú, me has dejado.