lunes, 21 de marzo de 2011

Sin explicación

Durante toda mi niñez y adolescencia estuviste bien plantado en mis pensamientos y en mi corazón.

Tu forma de ser me atraía, tu timidez me encantaba a pesar de que esa lentitud nunca me gustó. Tanto así que el tiempo fue pasando y sin querer a tu cariño me fui rehusando.

La noche pasada soñé contigo, no sé si fue bueno o malo, fue lo que una vez planeamos tener y jamás lo tuvimos, ese encuentro esperado nunca antes realizado.

Son más de dos años los que no te veía, estando tan cerca el uno al otro y sin saber noticia alguna.

Luego de muchas horas recordando tantos intentos perdidos, decidí olvidarte, evitarte en mis pensamientos, tratando de eliminar esos sentimientos que creí haber enterrado, sin embargo al verte  nuevamente, todo fue floreciendo.

Dando por entendido que jamás murieron. Todo sigue en aumento.Pero la triste realidad es que tú y yo jamás podremos estar.



martes, 22 de febrero de 2011

Noche de muchas copas

No fue un americano, ni un argentino, y mucho menos un brasileño. Fue un simple ser que me dominó, se apoderó de mi autoridad y me besó.

Con mas de dos meses fuera de mi ciudad natal, en un lugar ostentoso y de clima gélido, compartiendo distintas culturas, idiomas y experiencias que poco a poco la vida me ha ido enseñando. Un gran intercambio estudiantil, de lenguas distintas que al final suelen ser compartidas de manera exitosa.

Maquillaje listo, perfume selecto y ropa fina para aquel miércoles de fiesta. Sólo recuerdo que todo pasó tan de prisa, en una noche planeada para pasarla bien entre amigos, divertirse era el fin.

Adelantando la diversión en un bus verde, planificando a donde iríamos después de la siguiente parada, ya muchos habían pensado ir a bailar a un conocido club, por mi parte, no lo quise de esa manera, la juerga recién empezaba y mi estadía en ella no era muy segura, aún sigo siendo menor de edad en este país.

Los minutos se hicieron tan cortos, el alcohol ya había invadido parte de mi cuerpo y debía continuar con la celebración, no aguantaba las ganas de bajarme del bus y entrar al concurrido Club, la música me invitaba a huír del colectivo y decidí arriesgarme. De todas formas este ya me había dejado.




Después de unos cuantos minutos logré entrar, unas cuantas copas demás  y música electrónica hicieron que bailara como si jamás lo hubiera hecho, la melodía era cada vez más fuerte y acompañé esa tocada junto a una amiga brasilera la cual me hacía repetitivo cada minuto el siguiente mensaje:  Necesitamos chicos para divertirnos. Por mi parte, tras los fallidos intentos de ubicar a un amigo, le dije que era la noche perfecta para disfrutar de nuestra soltería.


Miles de fotografias, los flashes, las luces y el alcohol ponían el ambiente un poco más burbujeante . Veía como muchos de los chicos guapos perdían el control al lado de sexys chicas, de pronto me hicieron recordar aquel momento donde descubrí el significado de la sensualidad pura vivida junto al "gringo atrasador".

Solo basta con aceptarle el trago a un chico proveniente de cualquier país para que quieran meterte en su cama. Ese no fue mi caso, me rehusé aceptar trago alguno, de todas formas el alcohol acumulado en mí fue suficiente por esa larga y excitante noche.

Después de unas largas horas, recordé nuevamente lo que pasó, sigo aún cuestionándome tu llegada, no sé ni siquiera con que canción apareciste o qué me dijsite ya han pasado varias semanas y se me hace cada día más difícil recordarlo. 

Tú, un muchacho alto, de cabello ondulado, ojos semi rasgados de color muy claro, sonrisa perfecta y de cuerpo delgado.  

Bailas conmigo? Fue lo poco que puedo recordar. Bueno! Atiné a decirle, nuevamente rompiendo la promesa hecha a mi misma de que sería una noche de soltera.









De dónde era? Qué estudiaba? Y un: Qué guapa eres! Fueron las suficientes palabras para ese corto momento de conocimiento mutuo. Una caricia, un beso en el cuello, y mucho más se presenciaron en esa noche de luna llena. Lejos de mis amigos, lejos de sus amigos. Pasaron cosas .... Y qué cosas!


No pensaba pasar la noche junto a él, fue una larga trayectoria de rutas que poco a poco se fueron descubriendo.

Un beso de despedida. Un posible encuentro en la ciudad natal, no sé si llegue a pasar. 

Quizá un gran detalle fue no mencionar nuestros nombres. De todas maneras, no pretendo buscarte, no pretendes encontrarme. Sé que pasó contigo, sabes que pasó conmigo, en esa noche loca, acompañada de muchas copas.


sábado, 30 de octubre de 2010

ADIOS AMOR MIO

"Son tus ojos los que ciegan, es tu sonrisa la que envenena”

Son dos amantes con un mismo sentimiento, “Ella” y “Él” protagonistas de un mismo relato compartiendo un mismo delirio, el cual fue transformado en un gran amor. Esquivando situaciones incómodas y sobrellevando comentarios que con el tiempo fueron superados y borrados.

"Ella", joven de 21 años, “la mejor edad para una mujer”, decía constantemente. Estaba soltera, salía con sus amigas y amigos, casi siempre asistía sola a aquellas reuniones. Muy pocas veces se le vio acompañada de un “galán” y si se le veía con uno, solía ser mayor que ella.

“Los prefería así”, era su triste y tonto argumento en conversaciones con sus amigas. Siempre se burlaba de los amores pasajeros, no creía en eso y evitaba pasar por uno de ellos. No le veía sentido al amor de colegio. “Es un desperdicio juvenil”, comentaba. Ser soltera a esa edad, era lo mejor.

Se caracterizaba por ser alegre y divertida. Siempre preocupada por lo que pase a su alrededor. Amante de lo que le gustaba y si a algo no le era a fin, solía dejarlo por falta de empatía. Y uno de sus protocolos era: “Jamás meterse con alguien menor que ella”.

l” tenía 17 años, cursaba el último año escolar, y solía caracterizarse por ser chacotero y amiguero, siempre estando en todas partes y desde muy pequeño tenia visión empresaria. Su forma de vida era acelerada, su mentalidad ya no era la de un niño aunque por momentos demostraba todo contrario. Sin embargo a “Ella” eso, le encantaba.

Estudiaban juntos en el instituto de francés, iban en básico cinco, llevaban más de tres meses en el mismo horario y recién empezaron a congeniar. Aún no entendían del todo este idioma y practicarlo no era tan fácil. Comenzaron a ayudarse mutuamente y fue de ésta manera en que la historia comenzó a florecer. Solo compartían momentos durante clases. Se bromeaban, hacían grupo, exponían, todo ya lo hacían juntos.

De pronto, de un momento a otro, las caricias se hicieron más repetitivas, las miradas más continuas y los abrazos más intensos. “Ella”, se preguntaba a diario si algo extraño sucedía en esa relación. Quizá sólo sea su imaginación. Prefería mantenerlo en secreto, esto cambiaba todas sus expectativas y no quería pensar más en esa situación.

“Él”, por su parte, andaba emocionado, era una experiencia nueva, recién terminaba con su enamorada de 17 años y “Ella” lo había convertido en un personaje de telenovela, luchar a toda costa por un amor inusual y difícil de aceptar. Les contaba a sus amigos que se había enamorado de la “chica más linda del mundo”.
“Él” insistía en conquistarla. “Ella”, solo huía a sus encantos. “Él” le mandaba notas de amor, “Ella” rechaza aquellos poemas, mientras “Él” veía el movimiento de sus cabellos bailan, ya no resistía más.

La tarde sin que ellos lo premediten llegó, en el lugar menos indicado, ambos amantes en secreto por sorpresa descubrieron que lo suyo era amor. “Ella” se dirigía a la casa de su abuela, un lugar donde la tranquilidad era acechada por malhechores y personas amantes del ocio y mal porvenir, escapaba de un hambriento y ansioso ladrón de cuerpos, “Él” regresaba cansado de la escuela, algo emocionado sólo quería que llegue la noche, para poder verla sonreír y perderse en sus ojos color caramelo.

La esquina que bordeaba el parque fue la escena perfecta para aquella novela que “Él” estuvo construyendo durante tantas semanas, horas y días. “Ella”, comenzó a correr, el ladón se había obsesionado con su sonrisa y no planeaba dejarla en paz.

La distancia de la esquina se iba acortando, “Él” y “Ella” sin saberlo se iban acercando, “Él” a punto de desistir de una futura propuesta en mente, sintió que un lozano rostro derrumbó sus ilusiones, cayendo al piso y sin darse cuenta que fue junto con “Ella”.

Ambos asustados de lo que estaba ocurriendo, se miraron y tímidamente se ayudaron preguntándose uno al otro ¿Que hacían ese lugar? Decidieron tomarse de la mano, mientras sus almas bailaban acorde las notas del viento, los segundos transcurrían y no dejaban de mirarse, dejando de lado las preocupaciones acompañaron a ese momento con el beso ansiado desde hace mucho tiempo, fue un beso largo, dulce y muy apasionado. En sus mentes no podían creer lo que estaba ocurriendo, el beso deseado desde hace mucho tiempo.


Pocos segundos después de tan linda ocasión,  tuvieron una de las que sería su última oportunidad de conversar sobre el amor:

Ella: Sé que no eres el indicado.
Él: Es cuestión de tiempo. Yo sé que me quieres, me lo has demostrado.
Ella: No quiero ilusionarte con esto y mucho menos quiero enamorarme. Te olvidaré ya lo verás!
Él: Te apuesto a que me querrás más.
Ella: Basta de aturdirme, no sigas con este juego, te quiero pero esto no debe continuar.
Él: Aunque niegues amor por mí, estaré de ahora en adelante presente para ti. Eres mayor que yo y me gusta. Impedimentos no los hay ni los habrá. Este es un juego el cual estoy dispuesto a ganar.

Sin más que decir, “Ella” debió partir prometiendo que se encontrarían en el mismo lugar de siempre.Aû revoir mon enfant,(Adiós amor mío) le dijo “Ella” dejándole el mejor beso para su corta y apresurada vida.

La tarde se torno cálida y de mil colores. Le comentó a su abuela lo feliz que era ella y lo peligroso que había sido esa situación. Mientras que “Él” siguió sin entender el dilema del amor, estaba feliz, muy feliz.
La tarde se fue oscureciendo y ambos amantes debían encontrarse nuevamente en aquellas ansiadas clases de francés. Cada uno partió a tiempo para llegar aquel instituto, donde nació su amor.

A
l salir de la casa de su abuela, emocionada y a la vez algo preocupada por lo que acontecería en clase, se olvidó que fue víctima de un malhechor, el cual sin que ella lo sepa, la estuvo esperando sigilosamente para que salga de esa casa para que pueda llevar a cabo su principal finalidad: usarla, ultrajarla y hasta matarla. 

"Ella" iba caminando por aquella esquina donde brotó el amor, el ladrón de cuerpos siguió su olor, apareció frente a ella y la golpeó. Sus gritos no fueron suficientes, su llanto superó el dolor, las palabras se le hicieron cortas y fue ahí donde ese enfermo sepultó aquel nuevo y afable amor.
Los minutos pasaron y “Él” más guapo que nunca la esperaba con una rosa, anhelando otro beso, otra caricia y un Je t’aime (Te quiero). “Ella” no llegaba, no respondía a sus llamadas, preocupado decidió salir de su clase, era raro todo lo que estaba pasando, prometieron verse y “Él” no aguantó la desesperación, caminó hasta el mismo lugar donde creció el amor, las luces rojas alarmaron e incitaron a los latidos de su corazón, provenían de esa misma esquina, la cual hasta el día de hoy “Él” no puede ni quiere borrar.

Aún no sabe quien fue ni porque lo hizo. Solo se sabe que un corazón quedó destruido por la obsesión de un extraño quien nunca descubrió el significado del verdadero amor.