No fue un americano, ni un argentino, y mucho menos un brasileño. Fue un simple ser que me dominó, se apoderó de mi autoridad y me besó.
Con mas de dos meses fuera de mi ciudad natal, en un lugar ostentoso y de clima gélido, compartiendo distintas culturas, idiomas y experiencias que poco a poco la vida me ha ido enseñando. Un gran intercambio estudiantil, de lenguas distintas que al final suelen ser compartidas de manera exitosa.
Maquillaje listo, perfume selecto y ropa fina para aquel miércoles de fiesta. Sólo recuerdo que todo pasó tan de prisa, en una noche planeada para pasarla bien entre amigos, divertirse era el fin.
Adelantando la diversión en un bus verde, planificando a donde iríamos después de la siguiente parada, ya muchos habían pensado ir a bailar a un conocido club, por mi parte, no lo quise de esa manera, la juerga recién empezaba y mi estadía en ella no era muy segura, aún sigo siendo menor de edad en este país.
Los minutos se hicieron tan cortos, el alcohol ya había invadido parte de mi cuerpo y debía continuar con la celebración, no aguantaba las ganas de bajarme del bus y entrar al concurrido Club, la música me invitaba a huír del colectivo y decidí arriesgarme. De todas formas este ya me había dejado.
Miles de fotografias, los flashes, las luces y el alcohol ponían el ambiente un poco más burbujeante . Veía como muchos de los chicos guapos perdían el control al lado de sexys chicas, de pronto me hicieron recordar aquel momento donde descubrí el significado de la sensualidad pura vivida junto al "gringo atrasador".
Solo basta con aceptarle el trago a un chico proveniente de cualquier país para que quieran meterte en su cama. Ese no fue mi caso, me rehusé aceptar trago alguno, de todas formas el alcohol acumulado en mí fue suficiente por esa larga y excitante noche.
Después de unas largas horas, recordé nuevamente lo que pasó, sigo aún cuestionándome tu llegada, no sé ni siquiera con que canción apareciste o qué me dijsite ya han pasado varias semanas y se me hace cada día más difícil recordarlo.
Tú, un muchacho alto, de cabello ondulado, ojos semi rasgados de color muy claro, sonrisa perfecta y de cuerpo delgado.
Bailas conmigo? Fue lo poco que puedo recordar. Bueno! Atiné a decirle, nuevamente rompiendo la promesa hecha a mi misma de que sería una noche de soltera.
No pensaba pasar la noche junto a él, fue una larga trayectoria de rutas que poco a poco se fueron descubriendo.
Un beso de despedida. Un posible encuentro en la ciudad natal, no sé si llegue a pasar.
RETO!
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